jueves, 3 de febrero de 2011

Somos como un cubo, con sus seis caras.

Somos como un cubo, con sus seis caras




La primera cara simboliza cómo nos vemos a nosotros mismos. Pretendemos que esa es la valoración más objetiva pero, ay, es de lo más subjetiva. ¡Quién peor para juzgarse que el propio juez!

Cómo nos gustaría ser. Esta es la segunda cara, una cara inalcanzable, imposible, que nos amarga y nos tortura cuando la comparamos con la primera.

Cómo nos cuentan que somos es nuestra tercera cara. No nos convencen. No nos conocen, pensamos. Hay tanto que ignoran. No, no, ese no somos.

Aquellos que dicen conocernos bien, los más cercanos a nosotros, disponen una cuarta cara. Su experiencia pasada les hace creer que saben bien todo lo que somos. A mí no me engaña, piensan mientras les engañamos.

La quinta cara del cubo: aquellos que no nos conocen, sin dejarse influir por nada ni nadie, objetivamente, emiten su veredicto. Sonreímos, pero ¿cómo pueden juzgarnos sin datos?



Cómo somos realmente, esa es la sexta cara.

Y esa cara sí sé a ciencia cierta cuál es y dónde está: es la que siempre, veamos el cubo desde el lado que lo hagamos, siempre queda oculta.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

La cara oculta es la suma de los datos de todos los lados.Porque en cada lado siempre hay algo de verdad, pero queda contrarestado por los datos de los diversos lados que sean opuestos.
by onaia.

María josé G.G. dijo...

No son las caras que mostramos sino las que descubren en nosotros. No hablo de actuar con seis caras sino que, para conocer quiénes somos, tenemos seis respuestas. Y eso es como no tener ninguna. Además,por mucho que andemos siempre de frente, mostrando nuestra única cara, ¿quién no te dice que alguien te está viendo de espalda?

Pd, tienes mucha razón es un trocito de cada una de esas 6 caras, si lo sumas llegarás a la conclusión total¡¡