hay un regalo para vos.
carruaje estacionado justo, justo frente a la puerta de mi casa. Es de madera
de nogal lustrada, tiene herrajes de bronce y lámparas de cerámica blanca,
todo muy fino, muy elegante, muy "chic". Abro la portezuela de la cabina y
subo. Un gran asiento semicircular forrado en pana bordó y unos visillos de
encaje blanco le dan un toque de realeza al cubículo. Me siento y me doy
cuenta que todo está diseñado exclusivamente para mí, está calculado el largo
de las piernas, el ancho del asiento, la altura del techo... todo es muy cómodo,
y no hay lugar para nadie más.
casa, del otro el frente de la casa de mi vecino... y digo: "¡Qué bárbaro este
regalo! "¡Qué bien, qué lindo...!" Y me quedo un rato disfrutando de esa
sensación.
convencerme de que el regalo que me hicieron no sirve para nada.
como adivinándome: -¿No te das cuenta que a este carruaje le falta algo?
eso me sorprende.
a ver el comienzo de una rajadura en uno de los laterales.
pozos, se suben a las veredas, me llevan por barrios peligrosos.
arrastran a donde ellos quieren. Al principio, ese derrotero era muy lindo, pero
al final siento que es muy peligroso.
insulto: -¡Qué me hizo!
cochero. A los pocos días asume funciones. Es un hombre formal y
circunspecto con cara de poco humor y mucho conocimiento.
regalo que me hicieron. Me subo, me acomodo, asomo la cabeza y le indico al
cochero a dónde ir.
mejor ruta.
"Hemos nacido, salido de nuestra casa y nos hemos encontrado con un regalo:
nuestro cuerpo.
requerimiento instintivo, y se movió. Este carruaje no serviría para nada si no
tuviera caballos; ellos son los deseos, las necesidades, las pulsiones y los
afectos.
cuenta que estos deseos nos llegaban por caminos un poco arriesgados y a
veces peligrosos, y entonces tenemos necesidad de sofrenarlos. Aquí es donde
aparece la figura del cochero: nuestra cabeza, nuestro intelecto, nuestra
capacidad de pensar racionalmente.
del carruaje son tus caballos.
protegidos, porque... ¿qué harías sin los caballos? ¿Qué sería de vos si fueras
solamente cuerpo y cerebro? Si no tuvieras ningún deseo, ¿cómo sería la vida?
emociones, dejando que solamente su cerebro empuje el carruaje. Obviamente
tampoco podés descuidar el carruaje, porque tiene que durar todo el proyecto.
mantenimiento. Si nadie lo cuida, el carruaje se rompe, y si se rompe se acabó
el viaje..."
Jorge Bucay_ Que razón tiene por dios....

